La final del Mundial en el MetLife Stadium de Nueva Jersey se convirtió en un punto de encuentro para diversas figuras políticas internacionales, a pesar de las tensiones geopolíticas existentes. Entre los asistentes destacaron el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quienes se saludaron cordialmente en el palco de autoridades.
Este encuentro se produce después de un periodo de fricciones entre ambos líderes. Trump había criticado previamente a España por su gasto militar, llegando a sugerir que el país debería ser expulsado de la OTAN por no comprometerse a gastar el 5% del PIB en defensa. Sin embargo, tras una conversación previa con Sánchez, el mandatario estadounidense expresó su satisfacción, señalando que España se había comprometido a aumentar su gasto en defensa.
Presencias destacadas y ausencias notables
Además de Trump y Sánchez, el palco contó con la presencia de los reyes de España, Felipe VI y Letizia, acompañados por la princesa Leonor y la infanta Sofía. El rey Felipe VI ya había asistido a un partido anterior en Guadalajara, México, contra Uruguay. También estuvieron presentes los líderes de los otros dos países coanfitriones del Mundial: Mark Carney de Canadá y Claudia Sheinbaum de México. Ambos mantienen relaciones complejas con Trump, quien les ha impuesto aranceles como medida de presión en temas de inmigración y comercio.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, también formó parte de la comitiva en el palco. A pesar de sus diferencias ideológicas con Trump, el alcalde ha logrado ganarse el respeto del republicano. La relación entre Trump y Mamdani contrasta con la postura del presidente estadounidense hacia el ala izquierda del Partido Demócrata, a la que a menudo se refiere como «comunista».
Una ausencia notable en la final fue la del presidente de Argentina, Javier Milei. Su decisión de no asistir se atribuyó a una superstición personal, creyendo que mantener su rutina de ver los partidos en la Casa Rosada ayudaría a su selección a ganar el campeonato.
La relación entre Trump y la FIFA
Donald Trump siguió el partido junto a la primera dama, Melania, y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, con quien mantiene una estrecha relación. Esta es la primera vez que Trump asiste a un partido en este Mundial, aunque ya había estado presente en el Mundial de Clubes el verano pasado, donde su falta de interés fue notoria. La realización televisiva del evento apenas mostró a Trump e Infantino en pantalla, limitando su aparición a un segundo tras la interpretación de los himnos nacionales, lo que pudo haber sido una estrategia para evitar abucheos del público, algo que ha ocurrido en eventos deportivos anteriores a los que ha asistido el presidente.
La cercanía entre Trump e Infantino ha generado controversia, especialmente después de que el presidente de la FIFA creara un Premio FIFA de la Paz y se lo otorgara a Trump. Además, Infantino ha sido criticado por su silencio ante varias polémicas durante el Mundial, como la prohibición de entrada a Omar Artan, considerado el mejor árbitro africano de 2025, o la restricción de estancia en Estados Unidos para la selección iraní. Otra situación que causó revuelo fue la llamada de Trump a Infantino para solicitar la revisión de una tarjeta roja a Balogun, delantero de Estados Unidos, una petición que fue concedida en una decisión poco común.

Medidas de seguridad y expectación
La presencia de tantos dignatarios en el MetLife Stadium, un evento designado como Evento Especial de Seguridad Nacional, implicó la implementación de medidas de seguridad reforzadas. Estas incluyeron registros individuales de cuerpo y bolsas, similares a los de un aeropuerto, para los 82.500 poseedores de entradas, personal, voluntarios y periodistas. Estas estrictas revisiones provocaron colas de hasta tres horas, lo que resultó en que muchos asistentes no pudieron acceder al estadio antes del inicio del partido.
Existe expectación sobre si Trump, conocido por disfrutar de la atención mediática, repetirá la escena del verano pasado en la que acaparó el alzamiento de la copa por parte de los jugadores del Chelsea, vencedores del Mundial de Clubes. Si España gana y Trump celebra junto a Rodri, la escena sería memorable, trascendiendo lo deportivo.

El encuentro entre Trump y Sánchez en el palco del MetLife Stadium marca un nuevo episodio en la compleja relación entre ambos líderes.
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Source: lavanguardia.com