El Tour de Francia 2026 incluye el Balón de Alsacia en su recorrido, un puerto que fue fundamental en los inicios de la carrera. Este ascenso será el punto culminante de la decimotercera etapa, que se disputará entre Dole y Belfort. Esta etapa es la más extensa de la edición, con 205,8 kilómetros de longitud. La presencia del Balón de Alsacia no se limitará a esta jornada, ya que aparecerá nuevamente al día siguiente en la segunda etapa por los Vosgos, rindiendo homenaje a la montaña que transformó el rumbo de la prueba.
El Balón de Alsacia, con su cima a 1.173 metros sobre el nivel del mar, fue una iniciativa de Henri Desgrange, el creador del Tour. Desgrange buscaba revitalizar la carrera, que enfrentaba controversias y dificultades para conectar con el público. Optó por una montaña significativa en una época en la que las carreteras eran empedradas y las bicicletas carecían de cambios de marcha, lo que hacía el desafío considerable. Llevó al pelotón a Alsacia, una región que en los primeros años del siglo formaba parte de Lorena y estaba bajo dominio alemán desde la guerra franco-prusiana de 1870. Esta decisión resultó ser un éxito y el Tour encontró en este puerto uno de sus grandes símbolos.
La historia del Balón de Alsacia está ligada a René Pottier, quien el 11 de julio de 1905 se convirtió en el primer corredor en coronar un puerto del Tour en solitario. Su hazaña marcó un precedente y abrió el camino para la inclusión de los Pirineos en 1910 y, posteriormente, los Alpes. La primera etapa que incluyó este puerto, entre Nancy y Besançon, tuvo un impacto tan grande que la montaña se estableció como un elemento permanente en el recorrido de la carrera francesa. Aunque Pottier no ganó esa edición, que fue para Louis Trousselier, sí conquistó el Tour al año siguiente, cuando la carrera ya contaba con un notable apoyo popular.
El perfil de la etapa
En la presente edición, el Balón de Alsacia emerge en una jornada que es mayormente llana en sus primeros 150 kilómetros. El principal punto de interés en esta sección inicial es el sprint intermedio, ubicado en el kilómetro 137,8. El paisaje de la carrera se transformará al llegar al Col des Croix, un puerto de tercera categoría situado a 48,4 kilómetros de la meta. A partir de ahí, el recorrido gana altitud y conduce directamente al pie del Balón de Alsacia.
El ascenso al Balón de Alsacia presenta una pendiente media del 6,9 % a lo largo de 8,7 kilómetros y está clasificado como subida de primera categoría. Sus rampas mantienen una dificultad constante, con algunos tramos que alcanzan el 7,5 % y sin apenas descansos. La cima se encuentra a una distancia que podría permitir escapadas de los ciclistas más resistentes del pelotón, así como movimientos entre los aspirantes a la clasificación general. La salida de la etapa está programada para las 13:20 horas y la llegada se prevé para las 17:59 horas.
Después de la etapa con final en Belfort, habrá una segunda jornada en los Vosgos con más desafíos montañosos, siguiendo la tradición establecida por Desgrange hace más de un siglo. En la cima del Balón de Alsacia, una placa conmemora a René Pottier, el pionero que realizó el ascenso en solitario y mostró al Tour el camino hacia la montaña.

Historia y legado del puerto
El Balón de Alsacia (Ballon d’Alsace) es uno de los puertos más significativos, no solo por su dificultad, sino también por su rica historia en el ciclismo. Con una longitud de 8,7 kilómetros y una pendiente media del 6,9 %, se ascenderá en dos ocasiones en esta edición del Tour, en la etapa 13 y la etapa 14, el viernes 17 y sábado 18 de julio, respectivamente.
Este puerto, que no debe confundirse con el Grand Ballon, es el punto más elevado de los Vosgos del sur y ofrece vistas al valle del Rin y la Selva Negra. En 1905, se convirtió en el primer puerto de gran categoría en ser incluido en el Tour de Francia, marcando el inicio de lo que hoy se conoce como etapas de montaña, que han sido cruciales en la clasificación general de las grandes vueltas.
La idea de incorporar grandes montañas al recorrido de la carrera surgió de Alphonse Steinès, un joven periodista de Luxemburgo, dos años después del inicio del Tour en 1903. En aquel entonces, estas rutas se consideraban inaccesibles y su inclusión fue vista como una propuesta audaz. El Balón de Alsacia, a 1.171 metros, fue el punto de partida de las etapas de alta montaña en 1905, en la frontera entre Francia y Alemania. Este hecho fue relevante, ya que las regiones de Alsacia y Lorena estaban en disputa entre ambas naciones, y el Tour sirvió como una forma de reivindicar este territorio. Estos dos territorios serían clave en la Primera Guerra Mundial, y los franceses los recuperarían en 1914.
René Pottier fue el primer ciclista en coronar el Balón de Alsacia en 1905, lográndolo en solitario y sin bajarse de su bicicleta Peugeot de hierro, que carecía de cambios de desarrollo. A pesar de su gesta, Pottier no pudo terminar ese Tour debido a una tendinitis, aunque su ascenso le valió el liderato de la general en esa jornada. Un monolito histórico en la cumbre del puerto rinde homenaje a su logro. Al año siguiente, Pottier ganó el Tour de Francia y realizó la escapada en solitario más larga de la carrera, cubriendo 325 kilómetros en una etapa entre Grenoble y Niza.
La coronación del Balón de Alsacia por Pottier abrió el camino para la inclusión de puertos legendarios como el Tourmalet en 1910 y los puertos de los Alpes a partir de 1911. Además, este puerto fue el escenario de la primera victoria en alto de Eddy Merckx y de triunfos de ciclistas españoles como Trueba en 1933 y Ezquerra en 1936.
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Source: marca.com