Victoria en solitario para Carapaz en los Alpes
Richard Carapaz, conocido como la «Locomotora del Carchi», consiguió una victoria en solitario en Orcières-Merlette, marcando su segunda etapa ganada en el Tour de Francia. Este triunfo llega tras una temporada que incluyó una operación de urgencia, demostrando su capacidad para superar adversidades y regresar a la competición con fuerza. La etapa, que se extendió por 185 kilómetros entre Voiron y Orcières-Merlette, presentó un desnivel de 3.820 metros, lo que propició una constante sucesión de ataques desde el inicio.
La estrategia de Carapaz se basó en su característica audacia, atacando en el momento preciso y manteniendo la constancia a lo largo de la jornada. El corredor del EF Education-EasyPost lanzó su movimiento decisivo a tres kilómetros de la llegada, un ataque al que nadie pudo responder. Entre los ciclistas que intentaron seguir su ritmo se encontraban Valentin Paret-Peintre, quien había sido muy activo, y Matteo Jorgenson, así como Raúl García Pierna, que mantuvo las esperanzas del Movistar hasta las rampas finales.
Este triunfo es el primero para Carapaz desde la renovación de su contrato con el EF y se produce después de una recuperación complicada tras una cirugía de urgencia a la que fue sometido el 31 de marzo en Quito por una afección perineal. La victoria en Orcières-Merlette se suma a otra conseguida hace dos años en Superdevoluy, en valles contiguos y con características similares, lo que resalta su habilidad en el terreno montañoso.
Una fuga de alto nivel y problemas para el UAE Team Emirates-XRG
La etapa comenzó con una gran tensión, anticipando una jornada propicia para las fugas. Equipos como Visma y EF mostraron sus intenciones desde temprano, con varios corredores intentando anticiparse antes de la primera ascensión. Finalmente, se consolidó un grupo de fuga de gran calidad, que incluía nombres como Jorgenson, Mads Pedersen, Mathias Vacek, el propio Carapaz, Thymen Arensman, Egan Bernal, Paret-Peintre, Mauro Schmid, Tobias Johannessen, Pablo Castrillo y García Pierna.
La presencia de Mads Pedersen en la escapada también ofreció una oportunidad para reforzar su dominio en la clasificación por puntos. El ciclista danés se impuso en el esprint intermedio antes de reducir su ritmo, habiendo cumplido su objetivo del día. Por su parte, Paret-Peintre aprovechó las cotas para acumular puntos en la lucha por el maillot de la montaña. La ventaja de los fugados llegó a superar los ocho minutos, lo que dejó claro que la victoria de etapa se decidiría entre ellos.
La selección definitiva dentro del grupo de cabeza comenzó a producirse a menos de 40 kilómetros de la meta. Jorgenson, Carapaz, Paret-Peintre, Schmid, Johannessen y García Pierna se destacaron, mientras el resto de los escapados perdían sus opciones. El equipo Movistar jugó sus cartas con valentía, con Pablo Castrillo en los primeros movimientos y Raúl García Pierna manteniéndose en la pelea decisiva. A pesar de su gran esfuerzo y resistencia a los ataques, García Pierna no pudo conseguir la victoria, pero demostró su capacidad en alta montaña.

Mientras tanto, la carrera de los favoritos estuvo marcada por los problemas del UAE Team Emirates-XRG. Brandon McNulty se quedó en las primeras rampas de la Cota d’Engins y finalmente abandonó la carrera. El equipo confirmó que tanto McNulty como Tim Wellens afrontaban la jornada con problemas de salud. Además, Adam Yates ya había sufrido molestias gastrointestinales en la etapa anterior, lo que añade preocupación al equipo.
Tadej Pogacar, líder de la clasificación general, llegó a quedarse acompañado únicamente por Isaac del Toro en uno de los tramos cruciales. El equipo Red Bull-BORA asumió la responsabilidad al frente del grupo, aumentando la tensión, aunque la batalla por la clasificación general no eclipsó la lucha por la etapa. Pogacar logró superar este primer examen alpino, pero su equipo mostró síntomas preocupantes antes de las jornadas decisivas que se avecinan.
La constancia de Carapaz y el homenaje a Luis Ocaña
La victoria de Richard Carapaz en Orcières-Merlette no solo es un logro personal, sino también un homenaje al icono Luis Ocaña, a quien la sala de prensa en la cima de la estación de esquí ha sido bautizada en su honor. Carapaz, un ciclista que no concibe la tregua y siempre busca la fuga, ha sido décimo en la clasificación general, lo que subraya su constante presencia en la parte alta de la competición. Su bravura es reconocida en un Tour donde las victorias son difíciles de conseguir.
El ecuatoriano, ganador del Giro de Italia y campeón olímpico en Tokio, ha levantado los brazos en ocho ocasiones en grandes vueltas, cada una de ellas un botín preciado. Su estilo de escalador de época se manifestó en esta etapa, donde supo atrapar el corte bueno. Según sus propias palabras, el ataque del Soudal Quick-Step con tres corredores fue el momento decisivo para filtrarse en la cabeza de carrera. El puerto final, duro y adaptado a sus características, le permitió esperar su distancia y probar un par de veces antes de lanzar el ataque definitivo a cuatro kilómetros de la meta, llegando en solitario.
Por detrás, el pelotón principal mantuvo un ritmo más conservador, con el Red Bull-Bora de Remco Evenepoel marcando el paso en la ascensión, lo que permitió a Pogacar y a otros favoritos mantener la comodidad. La mente de los ciclistas ya está puesta en la doble cita con el Alpe d’Huez, que se perfila como un desafío clave en las próximas jornadas del Tour de Francia.
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Source: elmundo.es