La selección de Argentina ha asegurado su lugar en la final del Mundial tras una victoria emocional y futbolística sobre Inglaterra en Atlanta. El encuentro, cargado de simbolismo, culminó con una remontada argentina en los minutos finales, estableciendo un enfrentamiento con España en la gran final.
El partido se desarrolló en un ambiente de alta tensión, especialmente para el equipo argentino, que evocó recuerdos de su historia futbolística. La afición albiceleste coreó canciones que hacían referencia a eventos pasados y figuras emblemáticas, lo que añadió una capa emocional significativa al encuentro.
Un duelo de alta intensidad
Desde el inicio, el partido se caracterizó por la intensidad y el juego físico. El árbitro Elfath sancionó numerosas faltas en la primera mitad, reflejando la naturaleza combativa del juego. Cada disputa por el balón se percibía como una cuestión de orgullo nacional, con choques y empujones constantes.
El entrenador argentino, Lionel Scaloni, había intentado restar dramatismo al encuentro en la previa, afirmando que era «un partido de fútbol, nada más que eso». Sin embargo, la forma en que la selección argentina entonó su himno y su agresiva aproximación al juego en el campo de Atlanta sugirieron una carga emocional considerable. El equipo buscó cortar el ritmo inglés y ejercer presión sobre los jugadores dirigidos por Thomas Tuchel.
Los ingleses, por su parte, parecían más contenidos, aunque Tuchel mostró desesperación en la banda ante la permisividad arbitral. A pesar de una idea de ataque más definida, Inglaterra no generó ocasiones claras en la primera mitad. Argentina tampoco tuvo oportunidades destacadas, salvo un disparo lejano de Enzo Fernández.
El juego en el centro del campo se convirtió en una trinchera, con muchas faltas y un estilo de juego que algunos describieron como sucio. Giuliano Simeone, quien fue titular por primera vez en el Mundial, acumuló cinco faltas, cumpliendo con la petición de Scaloni de aportar intensidad al equipo.
La remontada argentina
Tras el descanso, el partido cambió de dinámica y el fútbol comenzó a fluir. Julián Álvarez realizó el primer tiro a puerta del encuentro en la segunda parte, aunque Jordan Pickford logró desviar el disparo. Fue entonces cuando Inglaterra empezó a crecer, con Harry Kane como figura central, distribuyendo balones a jugadores como Gordon, Spence y Rogers.
El primer gol del partido llegó para Inglaterra. Tras una jugada que involucró a Declan Rice y un centro de Rogers, Gordon anotó, superando a Nahuel Molina. Este gol silenció momentáneamente a la afición argentina en Atlanta.
La reacción argentina no se hizo esperar, liderada por Lionel Messi. El capitán argentino se posicionó en la derecha del ataque y comenzó a generar oportunidades con su pierna izquierda. Uno de sus centros fue rematado por Nico González, pero Pickford realizó una parada destacada.
La entrada de Rodrigo De Paul revitalizó aún más al equipo argentino. Alexis Mac Allister tuvo dos remates que golpearon el poste, uno de cabeza y otro tras un disparo. Argentina dominó el tramo final del partido, dejando atrás la guerra emocional y enfocándose en el ataque.
Messi fue fundamental en la remontada, asistiendo a Enzo Fernández para el gol del empate. Posteriormente, un centro de Messi encontró a Lautaro Martínez, quien anotó el gol de la victoria en el minuto 93, sellando el 1-2. Este resultado, según la afición, evoca el mismo marcador que se dio hace 40 años en el Estadio Azteca.
Críticas a la estrategia de Tuchel
La derrota de Inglaterra generó críticas hacia la estrategia del seleccionador Thomas Tuchel. Las redes sociales señalaron al técnico alemán por su decisión de encerrar a su equipo a falta de 18 minutos y sustituir a su goleador, Anthony Gordon, por Konsa para reforzar la defensa. Este planteamiento defensivo no resultó efectivo, ya que Argentina logró remontar en los minutos finales.
La elección de Tuchel de adoptar una postura defensiva, similar a la que se criticaba en la era de Gareth Southgate, fue vista como un error que costó a Inglaterra su pase a la final del Mundial 2026. La victoria de Argentina significa que se enfrentarán a España en la final, un partido que se celebrará en Nueva Jersey.

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Source: elmundo.es