Tadej Pogacar logró una victoria significativa en Alpe d’Huez, estableciendo un nuevo récord de ascensión y superando la marca anterior de Marco Pantani. La etapa estuvo marcada por el entusiasmo del público, que en ocasiones dificultó el paso de los ciclistas, generando un ambiente caótico en las 21 curvas de la mítica montaña.
El ciclista esloveno completó la subida en 35 minutos y 26 segundos, a una velocidad de 23,3 kilómetros por hora, mejorando en 1 minuto y 14 segundos el récord que se mantenía desde 1995. Pogacar comentó que no estaba al tanto del tiempo de Pantani, ya que había estado desconectado de internet, y que su objetivo principal era hacer una buena carrera y ganar.
Un ascenso desafiante y estratégico
La etapa, que comenzó acelerada desde Gap, vio a 42 corredores formar una fuga inicial. Nombres como Richard Carapaz, Sepp Kuss y Lenny Martínez se encontraban entre los escapados, buscando una oportunidad en un día sin tregua. El Col du Noyer y el Col d’Ornon fueron cruciales para seleccionar a los ciclistas, con Carapaz destacando en la lucha por la clasificación de la montaña.
Al pie de Alpe d’Huez, los fugados mantenían una ventaja de aproximadamente 3 minutos y 25 segundos. Sin embargo, Pogacar lanzó su ataque a once kilómetros de la meta, dejando atrás al grupo de favoritos. Su estrategia se convirtió en una contrarreloj personal contra la fuga y contra el tiempo récord de Pantani.
A nueve kilómetros de la meta, Pogacar tenía una desventaja de 2 minutos y 27 segundos. Esta se redujo a 1 minuto y 11 segundos a 6,5 kilómetros y a 52 segundos a 5,5 kilómetros, demostrando su potente ascenso. El esloveno explicó que la motivación aumentaba al alcanzar a otros ciclistas en el camino.

El caos del público y las reacciones
La presencia de alrededor de un millón de personas en las 21 curvas de Alpe d’Huez creó una atmósfera de euforia, pero también de desorden. Los espectadores, que se agolpaban en el asfalto, obligaron a los corredores a abrirse paso entre la multitud. Pogacar tuvo que apartar a los aficionados, aunque consideró que se comportaron «bastante bien» en general.
Otros ciclistas, como Remco Evenepoel, experimentaron mayores dificultades. Evenepoel lamentó haber sido bloqueado por aficionados y motos durante uno de sus ataques. La situación más grave la sufrió Einer Rubio, quien se vio involucrado en un incidente con un coche del equipo UAE debido a la aglomeración, lo que le obligó a abandonar el Tour tras recibir 20 puntos de sutura en la cara.
A pesar del caos, Pogacar describió la victoria como una de las más difíciles de su carrera. El momento clave para él fue cuando escuchó por la radio que los líderes de la fuga, Kuss, Martínez y Carapaz, comenzaron a atacarse entre sí. A cinco kilómetros de la meta, se dio cuenta de que podía alcanzarlos si mantenía el ritmo.
La recta final y el impacto de la victoria
Pogacar alcanzó primero a Lenny Martínez y luego a Richard Carapaz. Los mantuvo al límite con una aceleración y esperó hasta el último kilómetro para lanzar su ataque definitivo. Carapaz intentó resistir, pero Pogacar logró abrir una brecha decisiva, cruzando la meta en solitario.
Esta victoria, la número 26 de su carrera en el Tour, fue un mensaje claro para aquellos que dudaban de su equipo, el UAE, que había enfrentado problemas de salud entre sus corredores. Pogacar demostró su capacidad para superar las adversidades y mantener su dominio en la carrera.
El ciclista esloveno se prepara ahora para la etapa reina, que se celebrará este domingo y podría ser su victoria número 27. Esta etapa incluirá ascensos a la Croix de Fer, el Telegraphe, el Galibier y el Col de la Sarenne, culminando nuevamente en Alpe d’Huez. Pogacar expresó su confianza y su enfoque en mantener el maillot blanco y asegurar un podio para Isaac Del Toro.

Source: elmundo.es